-Me gustaría verte más a menudo -dijo olvidando el halago-. Me gusta estar contigo. Porque me olvido de todo y... siempre estas diciendo ese tipo de cosas que nunca te agradezco porque...
-¿Por qué?
-Porque no me las creo.
-Eres demasiado insegura, ¿lo sabías?
-No me cuentes nada que ya sepa.
-¿Por qué?
-Porque no me las creo.
-Eres demasiado insegura, ¿lo sabías?
-No me cuentes nada que ya sepa.
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Confeciones de una mente retocida.