miércoles, 31 de agosto de 2011

-¿Qué pudiste hacerle? –me interrogo 
-le grite, lo amenace, pero…me sentí tan dolida al verlo con otra…que no supe…
-¿le gritaste a tu caballo por estar con alguien más? –me observo
-¿Qué caballo? –dije volviendo de mis sueños locos 
-estábamos hablando de tu caída de caballo –me sonrío 
-si, si claro, lo siento, creo que me afecto un poco la cabeza la brutalidad con la que me trato, ¿dañarías a alguien que amas? –le pregunte
-yo nunca, ¿y tu dañarías a alguien que amas? –me pregunto
-no lo se –me encogí de hombros –muchos tienen formas distintas de demostrar lo que sienten
-si, y solo los locos golpean o tratan mal a los que “aman” 
-¿los locos? 
-si, es enfermo que golpees a alguien solo para demostrarle que lo quieres
-entonces es más enfermo que lo soportes por amor ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Confeciones de una mente retocida.