Mi corazón latía con más fuerza que nunca. De vuelta. De vuelta volvía a sentirme con vida. Junto a él no había posibilidad de estar deprimida. Ahora que de nuevo iba a dejarlo todo. Todos iban a pensar que perdí la cordura. Y de eso se trata el amor justamente. Amar sin importarte que pierdas la razón. Amar desinteresadamente. Amar sin importar las consecuencias. Y por sobre todas las cosas, amar hasta la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Confeciones de una mente retocida.