Era lo más parecido a la droga que podríamos haber experimentado. No había escapatoria, ni control, y por supuesto tampoco ética o moral. O tal vez sí, la moral del corazón estaba siempre presente. Y profundizando eso, cuál era el rol de la sociedad allí? Molestar, arruinar sueños y destruir vidas con su soberanía sobre nuestras mentes, como un pájaro carpintero perforando tus tímpanos. Después de todo, mezclarse con gente con otro tipo de sangre, no parece más sano que hacerlo con uno que tenga la misma, o sí?
robado.
robado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Confeciones de una mente retocida.