martes, 28 de junio de 2011

Tomo un mes digerirlo y toma toda una vida para asimilar que todo lo que pasa en la vida real es crudo, y no necesariamente de color rosa.
Quiero volver a mi infancia y hacer de la plastilina mi mundo y hacer de mi mundo lo que mi imaginación quería. Mi imaginación sigue tan fresca como la de la nena inocente de 4 años que creía que los reyes magos dejaban regalos y mágicamente camellos entraban por la puerta de mi casa y comían el pasto que cortaba del otro lado de mi casa. Sigo con mi optimista pensamiento de que todo es posible .
Fiel ingenua preescolar,mi inocencia se baso en 4 cortos e inmemorables años.Por algunas locas e inexplicables razones recuerdo casi todo lo que hacia a esa edad, con quienes jugaba y hacia "travesuras"  mejor  dicho maldades inocentes , recuerdo perfectamente que no tenia tantas peleas a lo sumo por algún pincel o una tijera , solo un llanto de 5 minutos y al rato estábamos jugando felizmente con el enemigo , no existía la guerra para mi. Creo que para ninguno de nosotros a esa edad la vida les parecía una guerra, era mágico , cualquier estupides , superheroes, villanos , herpes, hadas , duendes, princesas y dragones, todo tenia sentido siendo un nene.
Llego a la conclusión de que nadie quiere crecer, nadie elige dejar la inocencia atrás , la vida te obliga a madurar en cualquier edad.






La vida es confusa y difusa.
Injusta para cualquier sobra la faz de la tierra
Injusta para una nena de (1)4 años.


Hoy les escribe :
La inmadura.





















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Confeciones de una mente retocida.