Prefiero esperar una eternidad en tus tiempos fugaces. Sanar las últimas heridas complejas que me quedan, olvidarlo, no por completo, ya que se encuentra en el continente de los imposibles. Dejar que tengas mil amores pasajeros. Prefiero todo eso, antes que hacerte sentir miserable nuevamente como lo hicieron las superficiales descorazonadas.

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Confeciones de una mente retocida.